El negocio de la Guerra: La industria militar americana y los medios de comunicación, una mirada desde la pantalla grande Parte III

La industria armamentista y los medios de comunicación americanos.

Los medios de comunicación o bien llamados el cuarto poder, ejercen una gran influencia en las decisiones de las personas que se ven bombardeados con ellos diariamente. Las noticias y las informaciones que allí se muestran son concebidas como verdades y  de esta manera aquellos que tienen el poder pueden llagar a tergiversar la realidad, para mostrar otra. Teniendo en cuenta lo anteriormente planteado y la relación inherente entre estado y la industria armamentista, se hace necesario plantear otra relación, no tan directa como está primera, pero si muy conectadas, la relación entre el complejo militar y los medios de comunicación.

Cuando nos cuestionamos por dicha relación, empezamos notar que cada uno de esos poderes está conectado con el otro, así el estado es dependiente (basados en los planteamiento de “JFK” Y “Por que luchamos”) de la industria militar, y querámoslo o no, los medios de comunicación americanos, son el último eslabón, pues están atados al gobierno y sus decisiones. Teniendo en cuenta “JFK”, “Porque luchamos” y “la Batalla de hadita”, los medios de comunicación están siendo manipulados por los altos mandos de gobierno americano y los intereses de sus “asociados”.

En “JFK” se hace más que evidente este control, no solo cuando se incrimina a Lee sino cundo el fiscal Garrison es objetivo de los ataques de los mass media. En la primera situación, los medios de comunicación se limitan a decir lo que las fuentes oficiales exponen como verdad y no realizan una investigación paralela y separada de la que realizan las autoridades, transmitiendo la verdad que aquellos que realmente asesinaron a Kennedy quieren mostrar al mundo. En este caso, los medios son usados como legitimadores de falsas verdades.

Cuando Garrison es objetivo de la manipulación de los medios, el nivel de credibilidad que estos tienen sobre la población, se hace evidente cuando la esposa del fiscal lo cuestiona sobre su comportamiento, tras escuchar las noticias tergiversadas que se transmiten en televisión. Otro momento importante de control, se muestra cuando el Fiscal es invitado a un programa de televisión, y el al intentar mostrar unas fotos y hablar sobre la muerte de Kennedy, es acallado por el presentado quien le informa que “esa información no es permitida al aire”.

Pero, el  control no solo se da porque las fuentes oficiales den a conocer una información, sino por la falta de profundización de los periodistas de los diferentes medios de comunicación, así, en “Porque luchamos”, escuchamos a un padre adolorido (su hijo muere en el atentado del 11S) que se cuestiona sobre la información que recibió tras la muerte de su hijo, donde se afirmó, según su percepción que los culpables del atentado fueron los afganos, llevándolo a apoyar la guerra contra Afganistán, pero que tras las declaraciones de aclaración del presídete Bush, se da cuenta que la información que recibió fue errónea y apoyo una guerra que no tenía razón de ser. Este no es un caso único sino que se repitió en todo el territorio americano.

En este documental, esa manipulación, para que el pueblo acepte y apoye una guerra, no es un hecho actual sino que, hace parte del repertorio de los políticos americanos (a lo largo de la historia) para aprobar sus deseos y los de aquellos que más se ven beneficiados, los dueños de las industrias armamentísticas. Tergiversar la verdad es una manera de control, pero la omisión o la sobresaturación de información también lo es, es por esta razón, que Broomfiel, al ser cuestionado sobre su filme “La batalla de Haditha” asegura, que “A pesar de la inmensa cobertura de medios de comunicación de la guerra en Iraq, me he dado cuenta de que la mayoría de la gente sabe muy poco de lo que realmente está pasando allí”[1].

“La batalla de Haditha” es un claro ejemplo de ello, pues tras el asesinato de 25 personas a manos de los militares, encubiertos por los altos mandos de la Marina, los medios de comunicación se limitan a decir que estas personas eran activistas y rebeldes culpables de la muerte de un militar, pero que tras ser divulgado un video realizado por los perpetradores del atentado al convoy americano, se demuestra que los “terroristas” solo fueron víctimas de la rabia de los militares. En este caso, los medios de comunicación son manipulados fácilmente por el afán de transmitir, y por no verificar e investigar a fondo.

Los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad, y por esta razón no pueden ser un eslabón más de la cadena, sino transformase en cortadores que desaten la verdad.

De lo anterior podemos concluir, que el complejo militar americano se ha transformado en un elemento indispensable para el gobierno americano y su cultura de subsistencia económica, y aunque los medios de comunicación deban su labor a la verdad no están libres de ser manipulados para tergiversar la verdad o generar en la audiencia falsas expectativas o falsas realidades.


[1] Extraído de una reseña presentada por Vic Olié en FilmAffinity.com

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