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Dos caras, una misma moneda: Una mirada a la Industria cultural

El presente texto, pretende mostrar tres posiciones diferentes, dos desde la Escuela de Frankfurt y otra desde la postmodernidad, frente a la Industria cultural, a partir de tres textos, “La industria cultural: La Ilustración como engaño de masas” de Adorno y Horkheimer, “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” de Benjamin y “La cultura en la moda media” de Lipovetski. En el primer texto encontraremos una mirada “negativa” en el análisis de la Industria Cultural y su relación con la sociedad y, en el segundo y tercero nos toparemos con una visión “positiva” de la Industria Cultural y sus usos en la cotidianidad.

Primero que todo, queremos plantear las ideas principales y relevantes de cada uno de los textos, a partir de estos recalcaremos las diferencias de los tres posiciones y finalmente, cerraremos con una apreciación personal a modo de conclusión.

“La industria cultural: La Ilustración como engaño de masas” de Adorno y Horkheimer.

En este texto encontramos cuatro aspectos importantes, la Industria cultural y su relación con el capitalismo, la diferencia, el conformismo  y la diversión. Estos elementos se conjugan para presentar al cine, la radio y la televisión como un sistema que sólo busaca vender.

Para Adorno y Horkheimer la industria cultural es un sistema que se mueve por las lógicas del mercado y de la estandarización, de esta manera absolutiza la imitación y no permite la diferencia. Los mass media matan la necesidad de crear cosas que hagan pensar a las audiencias, así el arte muere con la estandarización y la sociedad es sumida en el conformismo.

Aunque hay una supuesta democracia, la ley la impone el capital, por ejemplo todos los oyentes son iguales pero, la radio no le da la oportunidad al oyente de intervenir[1], de entablar un dialogo, sino que es un recipiente que sólo recibe información seleccionada[2] y que, lo incrusta en el sistema capitalista.

La Industria cultural ha adoptado las tendencias de las grandes industrias, de esta manera las diferencias son propagadas, acuñadas para clasificar y organizar a los consumidores; fijan un lenguaje, de esta manera cada uno se acopla a una categoría, en su falsa idea de diferencia, consume lo que le venden.

La industria cultural absolutiza la imitación, y soporta las lógicas capitalistas, las promueve y las hace ver deseables, de esta manera, el consumidor se integra en ellas sin resistencia, el desea acoplarse a la realidad, tener las mismas oportunidades que, por ejemplo, los protagonistas de las películas tienen.  El ritmo, el dinamismo y la repetición son la clave del éxito de la Industria cultural, son los ingredientes que le permiten presentar a la cotidianidad como un paraíso.

El cine, particularmente, tiene la capacidad de permitir que la audiencia se indigne con las fallas del capitalismo, pero no le permite renunciar u oponerse a este, para este fin, la diversión es la palabra calve. La diversión le exige al consumidor estar de acuerdo, no pensar y olvidar todo el dolor que le trae su realidad, en pocas palabras, aliena a la subjetividad.

La industria cultural vende sueños a los individuos, vende la vida deseada y la esperanza del éxito, de la felicidad. Atrapa a los consumidores en su telaraña y los mantiene atados a las decisiones del poder domínate, permitiéndoles creer que es su elección. En esta relación íntima entre la industria cultural y el capitalismo, la primera evita la creación de sujetos autónomos e independientes, impide los cambios en el status quo, destruye la diferencia y la resistencia, haciendo que el segundo mantenga sus patrones de acción sin ninguna alteración.

“La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” de Benjamin

Benjamín, en este texto quiere recalcar las ventajas de la Industria cultural, centrándose en la estandarización de las obras de arte, ya que al permitirse su vulgarización, hace que todas las personas accedan al arte, y que no sea sólo para aquellos considerados cultos.

Para el autor es muy importante el hecho de que el arte llegue a todo el mundo, ya que este está dotado de características que abren los ojos del individuo, el arte está comprometido con la sociedad, es crítico y presenta una posición política, habla de las crisis y falsedades de la sociedad, de esta manera, puede formador de otro tipo de sujeto, de otra clase de sociedad.

El hecho de que las obras de arte pasen de ser admiradas a poseídas, representa un quiebre, que permite la participación del sujeto, le permite pensar en qué está diciendo el artistas, cuáles son sus posiciones frente al individuo y la sociedad, si las comparte o no.

Un fenómeno importante es que, por ejemplo, la fotografía, desprestigiada frente a las obras de arte, ya que de alguna manera se limita a reproducir la realidad, para Benjamín es productora de recuerdo, de memoria, no solo individual sino colectiva. Es una forma de construcción de pasado y de preservar esos recuerdos a través del tiempo, pero produce nostalgia e impide pensar en el futuro.

La cultura en la moda media” de Lipovetski.

Lipovetski, nos habla de la industria cultural desde un fenómeno bastante característico de la misma, la moda. Este fenómeno, se manifiesta por el fervor y el éxito, donde se recalca que la lógica de la industria cultural es el cambio dentro de la continuidad, bajo los patrones del mercado y de la imagen.

El autor habla de la importancia de la novedad, del los cambios constantes que se generan desde la técnica, para renovarse constantemente y no permitir la obsolescencia,  de esta manera no solo la moda sino la industria cultural vive en el presente, en el dinamismo, en la repetición y el pasado, el futuro, la lentitud y la verdadera diferencia no tiene lugar.

En el texto, se plantea una de las jugadas de la industria cultural para atraer consumidores jóvenes, el starsystem, inicialmente presentaba a las estrellas de cine como personalidades originales, únicas, pero con el tiempo, se ha humanizado a la star, se ha presentado como una persona del común, con problemas y sueños.  Este proceso, le ha permitido a los famosos ser referencia para los jóvenes en sus procesos de búsqueda de identidad, ya que les permiten reafirmar su personalidad al elegir entre uno u otro.

Los mass media son presentados como una droga, que le permiten al individuo olvidarse de la cotidianidad, y experimentar una falsa realidad. Pero, aunque antes era capaz de innovar con nuevos estilos de vida, ahora son un eco de la realidad.

La industria cultural bajo los movimientos del capitalismo, promueve el individualismo, el bienestar y la autorrealización, Lipovetski plantea que  a pesar de ello, no llevan a la desintegración social sino que generan un mayor nivel de integración.

El exceso de información que circula por los mass media, cumple una función democratizadora, que incrementan el conocimiento de los consumidores haciendo de estos, individuos más críticos y menos conformistas. Los mass media no solo bombardean a las audiencias con información, sin posibilidad de retroalimentación sino que generan una nueva forma de intercambio social, las personas hablan de lo que ven y escuchan.

Dos caras, una misma moneda

Con base en lo anterior, podemos observar varias diferencias entre los tres planteamientos, pero también encontramos algunas similitudes. Primero que todo, observamos la referencia a la estandarización, Adorno y Horkheimer lo ven como un proceso que denigra las facultades del arte y que lo dejan al alcance de personas que no tiene las capacidades para entenderlo pero, Benjamin por su parte exalta este proceso, ya que le permite a las personas del común acercarse a ese conocimiento y generar nuevas formas de ver la vida.

Otro elemento importante es la diferencia, en Adorno y Horkheimer la industria cultural aparece como anuladora de la diferencia y protectora de la imitación, en el texto de Benjamín podemos ver que la diferencia es tratada como una oportunidad, ya que el arte abre esa posibilidad en los individuos, y en Lipovetski la diferencia es el eje fundamental de la Industria cultural, ya que al vivir en constante innovación requiere de este elemento para mantener el interés, aunque como el autor afirma los cambios nunca son riesgosos sino que son variaciones dentro de la continuidad. Además, así como Adorno y Horkheimer lo plantean, la industria cultural tiene la capacidad de tomar las diferencias e integrarlas en el sistema para hacerlas productivas.

La industria cultual es vista desde las tres posturas como una unidad del capitalismo, en Adorno y Horkheimer esta relación solo lleva a la alienación del individuo y la supresión de la resistencia, en Benajmin y Lopovetski vemos una mirada optimista, ya que el primero considera que el sujeto al tener acceso al conocimiento puede formase un pensamiento crítico, y el segundo, expresa que con las grandes cantidades de información que circulan en los mass media, el individuo es capaz de generar una mirada crítica del mundo y no conformarse con lo primero que le dicen.

La diversión, que para Adorno y Horkheimer es una táctica de engaño de las Industrias culturales, coincide con la idea de Lipovetski, de que los mass media son el opio del pueblo, lo que me parece importante resalta aquí, es que, la primera referencia lo plantea como un objetivo de los mass media, y en el segundo aunque no niega el anterior, da la posibilidad de pensar que el individuo decide usarlo para olvidarse de su realidad, pero no es un depósito vacio que acepta todo lo que le dicen.

La industria cultural como creadora de sueños que encantan a las audiencias para que no tomen un partido, como lo exponen Adorno y Horkheimer, para Lipovetski es un medio por el cual el individuo puede afirmar su personalidad y desarrollar sus propios criterios.

Otro aspecto importante es la referencias al tiempo, esta la observamos en Benjamín y en Lipovetski, el primero lo ve relacionado a la imposibilidad de pensar en el futuro, y el segundo como un estancamiento en el presente, que no permite ver ni el pasado ni el futuro, todo de pende del ahora.

En el texto de Lipovetski y en el de Benajmin observamos que el receptor no es visto como un sujeto que solo recibe información y hace lo que le dicen, sino que es formador de pensamiento y en el caso, del texto del primer autor, permite ver como el receptor es capaz de interactuar con lo que le dan los mass media, cuando habla de ellos e intercambia posiciones.

Para concluir, es importante resaltar que las tres posiciones tiene contextos particulares y que claramente afectan su visión de la industria cultual, pero al ver esta especie de paralelo es inevitable observar la naturaleza capitalista de la Industria cultural y su lógica de mercado, pero también podemos ver que es fuente de conocimiento y que si esa información es bien aprovechada y contrastada el receptor puede generar un pensamiento crítico, que le permita resistirse a las imposiciones del sistema.


[1] Actualmente la radio si le da esa posibilidad al oyente.

[2] Información que beneficia tanto a la Industria cultural y sus dueños como al sistema capitalista.

El negocio de la Guerra: La industria militar americana y los medios de comunicación, una mirada desde la pantalla grande Parte III

La industria armamentista y los medios de comunicación americanos.

Los medios de comunicación o bien llamados el cuarto poder, ejercen una gran influencia en las decisiones de las personas que se ven bombardeados con ellos diariamente. Las noticias y las informaciones que allí se muestran son concebidas como verdades y  de esta manera aquellos que tienen el poder pueden llagar a tergiversar la realidad, para mostrar otra. Teniendo en cuenta lo anteriormente planteado y la relación inherente entre estado y la industria armamentista, se hace necesario plantear otra relación, no tan directa como está primera, pero si muy conectadas, la relación entre el complejo militar y los medios de comunicación.

Cuando nos cuestionamos por dicha relación, empezamos notar que cada uno de esos poderes está conectado con el otro, así el estado es dependiente (basados en los planteamiento de “JFK” Y “Por que luchamos”) de la industria militar, y querámoslo o no, los medios de comunicación americanos, son el último eslabón, pues están atados al gobierno y sus decisiones. Teniendo en cuenta “JFK”, “Porque luchamos” y “la Batalla de hadita”, los medios de comunicación están siendo manipulados por los altos mandos de gobierno americano y los intereses de sus “asociados”.

En “JFK” se hace más que evidente este control, no solo cuando se incrimina a Lee sino cundo el fiscal Garrison es objetivo de los ataques de los mass media. En la primera situación, los medios de comunicación se limitan a decir lo que las fuentes oficiales exponen como verdad y no realizan una investigación paralela y separada de la que realizan las autoridades, transmitiendo la verdad que aquellos que realmente asesinaron a Kennedy quieren mostrar al mundo. En este caso, los medios son usados como legitimadores de falsas verdades.

Cuando Garrison es objetivo de la manipulación de los medios, el nivel de credibilidad que estos tienen sobre la población, se hace evidente cuando la esposa del fiscal lo cuestiona sobre su comportamiento, tras escuchar las noticias tergiversadas que se transmiten en televisión. Otro momento importante de control, se muestra cuando el Fiscal es invitado a un programa de televisión, y el al intentar mostrar unas fotos y hablar sobre la muerte de Kennedy, es acallado por el presentado quien le informa que “esa información no es permitida al aire”.

Pero, el  control no solo se da porque las fuentes oficiales den a conocer una información, sino por la falta de profundización de los periodistas de los diferentes medios de comunicación, así, en “Porque luchamos”, escuchamos a un padre adolorido (su hijo muere en el atentado del 11S) que se cuestiona sobre la información que recibió tras la muerte de su hijo, donde se afirmó, según su percepción que los culpables del atentado fueron los afganos, llevándolo a apoyar la guerra contra Afganistán, pero que tras las declaraciones de aclaración del presídete Bush, se da cuenta que la información que recibió fue errónea y apoyo una guerra que no tenía razón de ser. Este no es un caso único sino que se repitió en todo el territorio americano.

En este documental, esa manipulación, para que el pueblo acepte y apoye una guerra, no es un hecho actual sino que, hace parte del repertorio de los políticos americanos (a lo largo de la historia) para aprobar sus deseos y los de aquellos que más se ven beneficiados, los dueños de las industrias armamentísticas. Tergiversar la verdad es una manera de control, pero la omisión o la sobresaturación de información también lo es, es por esta razón, que Broomfiel, al ser cuestionado sobre su filme “La batalla de Haditha” asegura, que “A pesar de la inmensa cobertura de medios de comunicación de la guerra en Iraq, me he dado cuenta de que la mayoría de la gente sabe muy poco de lo que realmente está pasando allí”[1].

“La batalla de Haditha” es un claro ejemplo de ello, pues tras el asesinato de 25 personas a manos de los militares, encubiertos por los altos mandos de la Marina, los medios de comunicación se limitan a decir que estas personas eran activistas y rebeldes culpables de la muerte de un militar, pero que tras ser divulgado un video realizado por los perpetradores del atentado al convoy americano, se demuestra que los “terroristas” solo fueron víctimas de la rabia de los militares. En este caso, los medios de comunicación son manipulados fácilmente por el afán de transmitir, y por no verificar e investigar a fondo.

Los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad, y por esta razón no pueden ser un eslabón más de la cadena, sino transformase en cortadores que desaten la verdad.

De lo anterior podemos concluir, que el complejo militar americano se ha transformado en un elemento indispensable para el gobierno americano y su cultura de subsistencia económica, y aunque los medios de comunicación deban su labor a la verdad no están libres de ser manipulados para tergiversar la verdad o generar en la audiencia falsas expectativas o falsas realidades.


[1] Extraído de una reseña presentada por Vic Olié en FilmAffinity.com

El negocio de la Guerra: La industria militar americana y los medios de comunicación, una mirada desde la pantalla grande Parte II

El complejo militar y el gobierno americano.

Las relaciones entre la industria militar y el gobierno estadounidense se hacen evidentes especialmente en “JFK” y en “Porque Luchamos”, en estos filmes, los directores muestran una conexión bidireccional dependiente entre estos dos entes, que se puede considerar antidemocrática, ya que aunque el estado americano es el que establece las normas dentro del país y supuestamente busca el bienestar de la nación, la industria militar es el que provee los rublos que lo sostienen y de alguna manera, marca la pauta.

Esta relación tan intima fue prevista por el ex presidente Eisenhower, quien en su discurso de despedida, insinuó sobre el peligro que significarían las decisiones e intereses del complejo militar armamentista para la nación americana, pues este solo buscara la fabricación desmesurada de armamento y su venta, haciéndose necesaria en esta ecuación otro factor, la Guerra.

Este discurso, es el punto de partida de ambos filmes, y claramente quiere plantearle al público que dicha idea no es cuestión de la imaginación de los directores, sino que uno de sus gobernantes, uno que conoció muy bien la vida militar, también lo pensó y lo advirtió.

En “JFK” vemos cuales pueden ser los alcances del complejo militar, hasta el punto de llevar a los entes gubernamentales (FBI, CIA…) a cometer  un “Golpe de estado” como lo plantea el agente “X”, con el que se entrevista el fiscal Garrison. Vale resaltar que, la película se baso en dos novelas, la primera de Garrison (producto de sus investigaciones) y la segunda de Jim Mars (periodista especializado), lo que aporta una base teórica a los hechos que se muestran en la pantalla.

Las declaraciones de agente “X”, un ex-agente de servicio secreto, son fundamentales para cuestionarnos sobre ¿quién es realmente el responsable de la muerte de Kendy?, los entes gubernamentales que fraguaron su muerte o las industrias militares que necesitaban y presionaron para ella. Esta pregunta la planteo desde el dialogo sostenido entre el hombre “X” y el fiscal, ya que allí, se expone que las ideas reformistas de Kendy eran una amenaza inminente para el sistema armamentista y su relación con los altos administrativos del estado americano, haciéndose necesaria su eliminación.

Y estas premisas se hacen más evidentes en el documental de Eugene Jarecki, en el se narran desde diferentes puntos de vista (Desde la izquierda americana hasta la derecha) como se piensa la guerra en Estado Unidos; las entrevistas realizadas a diferentes personajes como John McCain (político), Chalmers Johnson (ex-analista de la CIA), Richard Perle (Politico), Joseph Cirincione (policía), muestran que bajo la idea de “defender la libertad” se esconden las más oscuras intenciones económicas del complejo militar estadounidense.

En este filme, no solo se muestra como la guerra y en este caso, la guerra de Iraq, se transforma en un sector indispensable de la economía americana sino como el estado se confabula para lograr los objetivos dicha industria. En esta dirección, encontramos serias denuncias por parte de los entrevistados, relacionada a la corrupción del congreso, quienes en lugar de responder a los intereses del pueblo sobreponen las necesidades del complejo armamentístico.

La relación tan estrecha entre estado e industria militar no solo se limita a los tratos existentes entre los diferentes miembros del gobierno, como en el caso de algunos congresistas, que paralelamente a su labor ejercen “asociaciones” con empresas de este sector, sino a la cultura de “corrupción legal” que se está creando entorno a dichas relaciones, que se han apoderando del país, dónde “sin guerras no hay E.U”.

Así observamos el caso de un joven que se enlista a la Marina Norteamericana, quien a través de sus entrevistas y su forma de ver la vida, expone como el sistema militar no solo ofrece protección y libertad al pueblo, sino que es un medio que genera empleo y oportunidades de crecimiento. Empleo que no se limita a aquellos que trabajan directamente como soldados, sino que es una industria que se extiende a otros factores, tanto de inteligencia como de fabricación y comercialización de armamento, donde lo más importante no es proteger la libertad sino cumplir con la producción.

En este punto es importante resaltar, que a pesar de que Estados Unidos lleva la bandera de la democracia, los intereses de los dueños de las industrias militares están controlando al país, y no las necesidades de su pueblo, poniendo en peligro la verdadera concepción y aplicación de Democracia.

El negocio de la Guerra: La industria militar americana y los medios de comunicación, una mirada desde la pantalla grande Parte I

 “Una guerra no empieza con la primera bala

sino mucho antes,

en la mente de la personas”

Mariló Hidalgo

El cine a lo largo de la historia se ha venido transformando en un espejo de la humanidad, y ha sido testigo de los más grandes hallazgos y triunfos del hombre, pero también de los más terribles secretos, es por esta razón, que quiero abordar la guerra americana desde tres filmes: “JFK” (1991) dirigido por Oliver Stone, “Porque luchamos” (2005) de Eugene Jarecki y “La batalla de Haditha”(2007) por Nick Brommfield, donde pretendo esbozar sus causas y consecuencias.

Para dicho fin, el presente texto planteara, inicialmente, una breve reseña de los tres filmes, y luego, se centrara en la industria militar americana y su relación tanto con el gobierno Estadounidense como con los medios de comunicación de dicho país.

Los directores de cine no solo acuden a su imaginación para cautivar a la audiencia, sino que en muchas ocasiones, retoman un hecho social, político o económico para mostrar la otra cara de la moneda y reiterar, que no todo está dicho. Es el caso de Oliver Stone, quien al dirigir “JFK” devela a la sociedad americana otra explicación de la muerte de su presidente, Kennedy.

En “JFK” se narra la historia del Fiscal de Nueva Orleans, Jim Garrison quien reabre el caso de la muerte de Kenedy e inicia una investigación exhaustiva, donde, tras entrevistar a una serie de posibles sospechosos y personas posiblemente relacionadas con el hecho, determina que la muerte del presidente no fue perpetrada por Tommy Lee (Supuesto asesino), sino que, se trata de una conspiración donde, tanto el FBI, como la CIA y los políticos más allegados a la presidencia podrían ser los verdaderos culpables.

Eugene Jarecki en el documental “Porque luchamos” devela las auténticas razones que llevaron y llevan al estado americano a enfrentar diversas guerras, donde la industria militar y su rentabilidad son los verdaderos protagonistas, y la nación, a quienes deben su lealtad, es solo un factor manipulable que los políticos usan para conseguir sus verdaderos objetivos, el lucro.

En el 2007, Nick Brommfield en su filme “La batalla de Haditha”, basado en hechos reales, muestra cómo viven la guerra de Iraq tanto los americanos como sus “enemigos” iraquíes. El director narra, paralelamente, la vida cotidiana de los militares estadounidenses, y los terroristas que volaran el convoy de los militares. Este suceso, es el detonante que lleva a los militares involucrados a perpetrar una masacre, donde mueren 25 personas ajenas al conflicto y se evidencia como los medios pueden ser manipulados.

El periodismo en el cine: La profesión de la verdad

Parte III

El periodista como legitimador de verdad: Los periodistas tiene en sus manos el no mal llamado cuarto poder, con el cual pueden legitimar un hecho como cierto aunque este no lo sea, aprovechando la idea de que “los medios dicen la verdad”, aunque como vemos en los tres filmes, la ética profesional y el compromiso con la comunidad, le exigen al periodista contar la verdad. “In cry for freedom”, cuando el periódico de Woods pública un articulo negativo de Biko y el periodista es invitado a conocer realmente al activista, se da cuenta que no estaba contando la verdad, pues la información que manejaba estaba sesgada, obligándose a invitar a periodistas de color que contarán esas historias a las que el periódico no había tenido acceso.

Otro ejemplo donde un hecho es legitimado, es en “In my country” cuando los protagonistas hablan de las atrocidades de las que cientos de africanos fueron víctimas durante el apartheid, haciendo reales sus historias, ya que se trataba de situaciones que todos conocían pero que nadie confirmaba o divulgaba abiertamente, dejando de ser un verdad conocida a una verdad difundida.

Los periodistas como lo vemos en las tres cintas no sólo deben buscar la verdad y difundirla al mundo, sino, defender la democracia y la libre expresión.

El periodista como movilizador social: Esta característica está presente en los tres filmes, pero es contundente en “Veronica Guerin”, allí, la muerte de la periodista, tras publicar un artículo sobre los cabecillas del narcotráfico en Dublín y ser víctima de varias amenazas y un intento de asesinato, incentiva a miles de irlandeses a tomarse las calles de la ciudad en una marcha en contra de los traficantes, y a su vez este movimiento social presiona al parlamento para cambiar la constitución de la republica y permitir a la corte la congelación de los bienes de los sospechosos de tráfico de estupefacientes, disminuyendo el problema de drogas del país.

Aunque en este caso, el movimiento social se dio tras la muerte del periodista, Donal Woods de “Cry for freedome” con los artículos publicados en el periódico independiente en el que trabajaba y la futura publicación de su libro (sobre su amigo Biko y el apartheid) aporto a la formación de un movimiento social en contra del apartheid, sumado al trabajo de otros periodistas permitió llegar al proceso que presenciamos en “In my country”, donde Ana y Langston, acompañan el cambio por el cual atravesaba el pueblo sudafricano, movilizando el perdón y el amor[1]

El periodismo como una profesión de alto riesgo: Este punto es más evidente en “Veronica Guerin”, donde la periodista muere al exponer a la luz pública las identidades de los más grandes traficantes de drogas de Dublín. Aunque las causas son otras y los asesinos son diferentes, la historia de Verónica se repite una y otra vez en el mundo, así el informe del “Balance de la libertad de la prensa” dice que 57 periodistas fueron asesinados en el 2010[2].

Pero la muerte no es el único riesgo, las amenazas o los intentos de asesinato son otros factores importantes a tener en cuenta, pero me gustaría hablar de uno muy importante, la censura, otra forma de homicidio, solo que en este caso el que muere no es el periodista sino su voz, su derecho a expresarse libremente, sumiéndola en un silencio cómplice, ante lo que queda es correr[3], como lo hizo Woods, en “Cry for freedom”, cuando el gobierno sudafricano le prohíbe escribir y publicar artículos, viéndose obligado a buscar asilo político.

El periodismo es una profesión de grandes compromisos con la comunidad y por tanto, es indispensable para el mundo entero, pero al tener entre sus labores la búsqueda de la verdad, puede ser víctima de muchas injusticias, no solo porque expone su vida a diario, sino no porque puede ser usado para difundir mentiras, en lugar de verdades.


[1] Estos dos valores eran el eje fundamental de la “Comisión para la verdad y al reconciliación”.

[2] En: http://es.rsf.org/IMG/pdf/bilan_2010_es.pdf

[3] El informe del Balance de la libertad dice que 127 periodistas huyeron de sus países en el 2010

El periodismo en el cine: La profesión de la verdad

Parte II:

Los diferentes estilos periodísticos y su repercusión en el públicoAna, poeta sudafricana, y Langston, periodista del “Washington post”, encargados de cubrir la “Comisión para la verdad y la reconciliación”[1] que se estaba llevando a cabo en el suelo sudafricano, según la película “In my country”, manejaban dos estilos narrativos diferentes, Ana por su lado, acude a la estética de la prosa para profundizar en los sentimientos y conectarse con el dolor de su pueblo, mientras Langston busca llamar la atención de los americanos con una narración más fría, formal y extremista[2], que no está supeditada a la forma en la que él quiere contar la historia sino en cómo el publico la quiere leer, así  su primer artículo (donde no fue lo que sus lectores esperaban) fue publicado al final del periódico, pero cuando su estilo cambio y afronto la historia desde otro punto, esta apareció en la portada del Post.

El publico sudafricano, ajeno a los artículos del americano, se reconecto con su pasado y el de sus compatriotas a través de los poemas de Ana, que anquen presentaban la realidad de una forma diferente tocaban en lo más profundo de las sensibilidades, así por ejemplo, una víctima sintió esa conexión con la voz que le hablaba desde la radio y decidió contactarla para enfrentar juntas un hecho desgarrador, luego de mucho tiempo había encontrado el cuerpo de su hija, torturada en vida por la policía sudafricana.  La forma como un periodista se acerca a una historia y como redacta sus artículos o guiones, son los que le permiten conectarse con sus lectores u oyentes, quienes a su vez exigen unas características determinadas, convirtiendo al periodista en un camaleón que debe adaptarse a su entorno (el público).

El estilo de la periodista no se limita a como decir las cosas, sino a cuales decir, así en “Verónica Guerin”, y aunque a lo largo de la película no se muestra de manera explícita, cuando a analizamos la forma en que interactuaba la periodista y el dueño del “Sunday Independent” se ve una confianza plena, situación que sólo ocurre cuando un periodista a demostrado sus capacidades y en el caso de Verónica, no sólo era una forma coherente de escribir sino una selección única de temas sociales y políticos, que le acarreaban al periódico un gran número de lectores.

Otro elemento que caracteriza y hasta determina el estilo de un periodista son sus preferencias políticas, así Donal Woods tras conocer a Biko en “Cry for freedom”,  empieza a incluir otra mirada de las historias que publicaba, aportando a la constitución de un movimiento donde se denunciaban las injusticias del apartheid.

El periodista y su público están estrechamente relacionados, se afectan el uno al otro, se complementan, por esta razón es indispensable conocer a quien se le habla, como les habla y de que se les habla, conformando un estilo único.


[1] Donde las victimas de apartheid expresaban sus pérdidas y enfrentaban a sus victimarios, quienes brindaban las explicaciones requeridas para ser perdonados o castigados

[2] Uso este calificativo, debido a la comparación que hace el periodista de la situación en Sudáfrica durante el apartheid y el holocausto.

El periodismo en el cine: La profesión de la verdad

Debido a que es un texto un poquito largo lo divido en tres entradas.

Parte I:

El cine se ha encargado de plasmar en la pantalla grande muchas profesiones, y aunque el cine de ficción permite el uso de la imaginación, tanto los guionistas como los directores acuden a la realidad (en su significado estricto) para describir a sus personajes y las situaciones a las que estos se enfrentan. En esta ocasión hablaremos del rol de los periodistas en el séptimo arte, para este fin se seleccionaron tres películas: “In my Country”, “Veronica Guerin” y “Cry for freedom”, películas basadas en hechos reales, donde el papel de los periodistas ocupa un lugar destacado.

Antes de profundizar en la caracterización de los periodistas desde cada una de las películas, me permito hacer una breve introducción de los tres filmes. “In my country” fue dirigida por John Boorman en el 2004, en ella se narra la historia de una poeta sudafricana, Ana, y un periodista americano, Langston, durante las audiencias de la “comisión para la verdad y la reconciliación” llevadas a cabo tras el apartheid en Sudáfrica.

“Veronica Guerin” es un filme del 2003 dirigido por Joel Schumacher, cuenta la vida de Verónica, un periodista irlandesa que se interesó por el trafico de drogas en su país, llevando a cabo un trabajo profundo de investigación que eventualmente le costaría su vida, pero que  impulsaría un movimiento social en contra de las drogas y una reforma legal de la constitución de Irlanda.

Richard Attenborough dirigió “Cry for freedom” en 1987, esta película relata la amistad entre Donald Woods, periodista sudafricano de raza blanca, y Steve Biko, un activista anti-apartheid de raza negra. Los protagonistas empiezan a trabajar para que la gente busque la igualdad de derechos, pero Biko muere tras ser capturado por la policía, este hecho impulsa a Woods a escribir y querer publicar la historia de su amigo,  pero el sistema político de Sudáfrica se lo impide, obligándolo a buscar asilo político en Inglaterra junto a su familia.

En cuanto al planteamiento de las historias, estas se caracterizan por tener un final cerrado, todos los cuestionamientos con los que inician son resueltos al final de la misma. La estructura narrativa en “In my country” y “Cry for freedom” son lineales, hay un inicio (arranque o planteamiento) donde se presentan los personajes, los escenarios y los conflictos, un nudo (o confrontación) donde se desarrolla el problema y se genera el punto más alto de tensión en la historia (Climax) y el desenlace, donde los problemas son resueltos; “Veronica Guerin”, por su parte, presenta una estructura circular, inicia y termina en el mismo punto, la muerte de la periodista.

Teniendo claro el manejo narrativo dado en las películas y las historias que estas contemplan, podemos empezar a caracterizar a los periodistas. Para este fin, planteo cuatro puntos neurálgicos que atraviesan las tres tramas y se conectan con la realidad, cubriendo gran parte del accionar del periodista: Los diferentes estilos periodísticos y su repercusión en el público; el periodista (y los mass media) como legitimador de verdad; el periodista como movilizador social; y el periodismo como una profesión de alto riesgo.

Apocalipsur

Apocalipsur es un filme colombiano, producido y dirigido por Javier Mejía, galardonado a mejor película colombiana en el 2007 en los Premios India Catalina y mejor largometraje en el Cuarto Festival Internacional El Ojo Cojo en Madrid en el 2008[1]. La película narra el viaje de cinco amigos, “Malala”, “Caliche”, “Pipe”, “La comadreja” y “el Flaco”, quienes por diferentes circunstancias comparten una forma de ver el mundo y de habitarlo, enmarcados por los problemas del narcotráfico colombiano de mediados de los ochentas y principio de los noventas.

Es importante resaltar, que la industria cinematográfica colombiana aún es emergente y las producciones que se realizan tienden (gran parte de ellas) a ser producidas desde la capital, Bogotá, donde se centran los recursos técnicos y tecnológicos con los que cuenta el país, y esta película al ser grabada en Medellín es catalogada como cine de provincia, las cuales usualmente son relegadas a un “cine pobre” (en cuanto a los aspectos técnicos y tecnológicos), pero este paisa nos demuestra que con poco también se puede hacer mucho.

Para adentrándonos más al mundo de Apocalipsur, debemos ubicarnos en la época de Pablo  Escobar, capo de capos, que había tomado bajo su dominio Medellín y que aterrorizo a la juventud de la época, transformando la tierra de los paisas (y todo Colombia) en un verdadero apocalipsis, de allí el nombre del filme. Teniendo claro esto, podemos continuar con los protagonistas, quienes no son producto enteramente de la imaginación de su escritor, sino de sus experiencias y recuerdos, los cuales vamos conociendo poco apoco con el transcurrir de la película.

Apocalipsur, abre su mundo al espectador con una cámara caótica,  sumergiéndolo en un momento de euforia y ruido, que es alternado con un ritual de despedida, ejecutado por “el Flaco”, quien es enfocado con PP y PPP cortándose el cabello y afeitándose las cejas. El hecho de que el director le de tanta importancia a este ritual, nos permite decir que no solo busca mostrar a un joven que se esta desprendiendo de su pasado y hasta de quien es en ese momento, sino que nos está diciendo que los cambios a los que el conflicto colombiano llevaron a muchos compatriotas requirieron de un desprendimiento profundo de su tierra, de sus amigos e incluso de su vida[2].

El encuentro de este nuevo “Flaco” y sus amigos en su fiesta de despedía, quienes en un principio no lo reconocen, que de hecho lo miran con desconfianza, y teniendo en cuenta lo anteriormente planteado, nos permite decir que el narcotráfico transformo el rostro de nuestro país y el de nuestra gente, sin discriminación racial ni económica. Este joven de contextura delgada, tez blanca y ojos claros, no era el hijo de una prostituta o el hermano de un “gamín”, sino el hijo de una jueza, lo que nos da cuenta de que la clase media alta también vivió los azotes del conflicto. Apocalipsur aporta a el cine colombiano ese otro lado del prisma, rotando la cámara de los barrios pobres y las calles a “los niños bien” de la sociedad.

Aunque “el Flaco” desde ese momento, en pocas ocasiones toma la pantalla, es la razón de ser de la película, es el hilo que conecta a los demás personajes, como se va mostrando a través de los flash back de los diferentes personajes, “El flaco” era el cómplice de sus aventuras, el amigo que siempre estaba, con el que podían compartir la droga y el alcohol, y el que conformo un grupo solido de amigos que aun en su ausencia permaneció unido.

La droga, por su parte es mostrada en la película como una forma de evadir el mundo, de sentir que todo podía salir bien, de diversión y complicidad, y aunque en algunas escenas (el reten y cuando los policías los detiene y los ponen a fumar marihuana) se hace evidente la ilegalidad del acto, no es presentado como algo destructivo, como suele suceder en otras películas, sino como una opción que les da libertad. Aunque también es mostrado como una doble moral, ya que en uno de los diálogos, “La comadreja” dice que no está de acuerdo con los narcotraficantes, pero “Caliche” le recuerda que él que les da su elipsir de libertad es su padre, un narcotraficante.

El regreso de “El flaco” es la razón por la que estos amigos se reúnen, todos deciden ir a recogerlo al aeropuerto, y junto a ellos esta “Marihuana”, una higuana que “El flaco” le regalo a “Caliche” y que está relacionada con las ideas que estos jóvenes tenían sobre la muerte y el destino.

En la película se presentan dos momentos, que funcionan como leitmotiv, el primero es el viaje de “Caliche”, “Malala”, “Pipe”, “La comadreja” y “Marihuana” para recoger a “El flaco” o por lo menos sus restos mortales, y el segundo, cuando los jóvenes tras perder el cadáver de su amigo en un rio y reencontrarse con marihuana, empiezan a recordar a “El flaco”.

Esta película nos muestra otra cara de la historia de  nuestro país, la narra de una forma diferente y aunque Apocalipsur puede llegar a ser confusa (pero teniendo en cuenta las características de la historia y la personalidad de la misma y sus personajes, la alternación de los tiempos y los juegos con la cámara son claramente argumentados) es un ejemplo de que el cine en Colombia y en especial el de provincia aun tiene mucho por contar, y que no debe limitarse a creer que hay una forma de hacer la cosas sino que hay que empezar a crear.


[1] Información sacada de: http://quijoterock.blogspot.com/2009/09/apocalipsur-entre-la-oda-y-la-elegia.html

[2] Presento esta aseveración recordando que “el flaco” se ve obligado a viajar al viejo mundo por amenazas contra su vida